sábado, julio 29, 2017

Atom: bar audiovisual

En mi constante búsqueda de sitios interesantes de Buenos Aires, hay resultados que son determinantes: momentos en los que he encontrado algo tan atractivo que debo conocerlo ese mismo día.

Así me pasó con mis sitios favoritos de la ciudad: Negro Cueva de Café, Chan Chan, Sarkis, La Poesía, Los Galgos, 878… y un largo etcétera. Y así también me pasó ayer con Atom.

Atom es un bar audiovisual ubicado en San Telmo. Supe de su existencia gracias a un post de los genios de BUENOSAIRESconnect, una de mis fuentes de sitios interesantes de la ciudad. En lo que leí la nota sentí un impulso irrefrenable por ir a conocerlo, y en lo que revisé su página en Facebook y vi que esa noche estaría dedicada a un ciclo de ambient, uno de mis géneros musicales favoritos, pues mi decisión encontró su confirmación.

En lo que salí del trabajo me fui al bar y me cautivó desde que entré: en una de sus ventanas se mostraba un cartel con información de un curso de Ableton Live, un importante software para hacer música electrónica.

Mi primera impresión del lugar registró una barra al fondo, una serie de televisores vintage encima de la barra, auriculares colgados a uno de los lados de la barra, un proyector que mostraba imágenes en blanco y negro, y una mesa en el centro con parafernalia electrónica donde una una pareja hacía música. Desde ese momento lo supe, lo sentí: Atom era un lugar para mí.

Pedí una pinta de cerveza artesanal en la barra, donde gentilmente me atendió Jacopo, uno de los dueños. Me senté a un lado de la barra a revisar las fotos que le había tomado al lugar y se me acercó Javier, otro de los dueños para darme la bienvenida. El gesto me conmovió, pues creo que es primera vez que me pasa algo así en la ciudad. Javo me estuvo hablando del lugar, comentándome que está dedicado a producir, pensar y promover cultura electrónica a través de presentaciones, cursos y otros eventos especiales. Acto seguido me invitó una cerveza y a que lo acompañara un rato para seguir conversando.

Mientras tanto, comenzó a llegarse al lugar gente muy interesante, uno de ellos fue otro músico electrónico que me presentó Javo y con el que estuve hablando por un rato muy ameno sobre música y tecnología. Otra persona muy interesante que conocí fue a un productor de eventos de música y cine, quien también me invitó a un evento que estaba organizando en Caballito para la semana que viene. En cuestión de minutos, Atom se me había convertido en un caldo de cultivo de cultura.

Atom es un sitio extraordinario, como una especie de templo para la música electrónica y el arte sonoro. La sala ofrece un sonido cuadrafónico que hace posible que el sonido te envuelva, dispone de auriculares para que disfrutes de la música que se reproduce en el recinto, y además sirve como un núcleo del laboratorio musical del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. (De hecho, esa noche iba a tener lugar un after-party de una performance que se daba en el museo.)

Al salir de Atom, y experimentar esta excelente noticia para los que nos apasiona la  música electrónica y la expresión audiovisual, salí con una enorme sonrisa, pues lo supe, lo sentí, en mi panza, en mi mente y en mi corazón: este lugar se había convertido, de una, en uno de mis sitios favoritos de la ciudad.  

jueves, julio 06, 2017

Emociones en blanco y negro



Hay algo que siento cada vez que veo películas en blanco y negro.

Lo que pasa es que no logro descifrarlo. No sé si es melancolía, intriga o misterio; o si quizá es una mezcla de todo. El punto es que cuando veo alguno de estos films que me llega al corazón, se desencadena dentro de mí una conexión muy cercana y especial con esa historia.

En estos días vi una película que entra en esa categoría, y que me gustó mucho (Angel-A), y entonces me puse a pensar en cuáles otras películas en blanco y negro me habían gustado en años recientes.

Como soy un fan de listas, me dieron ganas de hacer una que espero pueda ser encontrada para que puedan disfrutar de las pelis que acá recomiendo. Si saben de otras que puedan recomendarme, pues ¡bienvenidas sean!

(Una aclaratoria: los films acá incluidos fueron filmados en blanco y negro por una decisión estética. De manera que quedan por fuera todos esos clásicos que se filmaron cuando el color no era aún una opción.)

La fille sur le pont (Laconte, 1999): considerado por muchos como un film de culto, esta película de Patrice Leconte (uno de mis cineastas franceses favoritos), cuenta la historia de una chica que intenta suicidarse (Vanessa Paradis) y la relación que surge con quien la salva (Daniel Auteuil). Dos solitarios sin rumbo se unen en este relato enigmático donde la suerte hace de las suyas para afectar las vidas de ambos. Si bien el film puede ponerse a ratos intenso, también destila cierta sensualidad que es muy delicada. En otras palabras, el erotismo proyectado en pantalla está muy
bien logrado.

Blue Jay (Lehmann, 2016): ustedes ya conocen mi obsesión por los films de dos personajes, así que en lo que supe que mi admirado Mark Duplass había escrito y protagonizado esta historia, supe que tendría que verla inmediatamente. Y no me defraudó: esta película me llegó al centro de mi corazón. La actuación de Sarah Paulson es, por si fuera poco, ciertamente extraordinaria. Y el blanco y negro le viene como anillo al dedo a la emotividad del relato.

In search of a midnight kiss (Holdridge, 2007): ésta es la historia de un chico que ya no cree en el amor... hasta que su amigo lo impulsa a conocer a una chica por internet. Aunque reacio al principio, el protagonista accede, conoce a la chica, comienzan a hablar en un café y luego salen a pasear por la ciudad: unas horas mágicas donde van hablar sobre el amor y la vida... No les digo más, sólo añado que es un relato conmovedor, fresco y en cierta forma representa un encantador tributo a la ingenuidad.

Angel-A (Besson, 2005): otro film de culto francés que comienza con una femme fatale que se lanza del puente Alexandre III en París, hasta que la rescata un estafador que pensaba también acabar con su vida. La mujer lo ayuda salir de sus aprietos causándole un verdadero revuelo mediante un replanteo de su forma de pensar y actuar. La cinematografía de este film es estupenda. Pocas veces se ha filmado a París con tanta devoción a su belleza. Es un film distinto, único y cuyas postales de la capital gala te harán suspirar más de una vez.

A Girl Walks Home Alone at Night (Amirpour, 2014): en lo que vi el enigmático tráiler de esta peli supe que tendría que verla. Además estaba siendo muy halagada por la crítica, entonces digamos que su reputación estaba legitimada. El blanco y negro es prácticamente otro personaje en esta misteriosa película, que asusta más por lo que sugiere que lo que por lo que efectivamente termina mostrando.