viernes, septiembre 21, 2007

La situación actual del corazón


En estos últimos días las malas noticias se han apoderado de los titulares de la prensa del corazón. Robos, asesinatos y secuestros son el tipo de sucesos que más se reseñan. Las “autoridades” siguen dando las mismas declaraciones de siempre: “¡el problema está en que la gente se ilusiona demasiado!”, “¡no le pidan a la gente algo que no puedan darle!”, “¡los amores sólo existen en las películas y culebrones!”. Y muchas más frases del mismo estilo.

Pero, ¿qué piensa el ciudadano común? Que es la víctima de todo esto. El verdadero protagonista de su novela y su película, que transcurren dentro de las cuatro paredes de su apartamento, o dentro de las cuatro puertas de su carro. ¿Qué es lo que, verdaderamente, siente ese individuo?

¿Y por qué no coquetearle a la objetividad, y preguntarle lo mismo a esa otra persona? A ella. Porque recordemos que el amor es de dos. Esa, quizá, sea la única definición en la que todos estemos de acuerdo. Y no me vengan con rebeldías: ¡seamos realistas por el amor de Dios! ¿No será, más bien, que precisamente allí radica el problema? ¿En la definición?

¿Han pensado las “autoridades”, ésos que se la dan de los que saben, en que el meollo del asunto está en el acuerdo que implica la definición de algo? ¿En el significado y el significante? Porque, ¡ojo! No es que me esté poniendo técnico ni nada por el estilo. Me disculpan si llegué a serlo. Simplemente estoy aclarando lo que estoy tratando de decir. Porque, si estuviésemos claros de todo este asunto -y cuando me refiero a “claros”, me refiero a los dos: él y ella-, tal vez no dejaríamos nunca de estar alerta y tal vez no nos robaran tanto, tal vez no nos mataran tanto.

1 comentario:

Corina dijo...

Holaaaa! Creo que si el amor es de dos pues la definición también tiene que serlo. Es una definicón que debería ser creada y compartida por los dos, no impuesta por ninguna de las partes implicadas. Es esencial para que las cosas funcionen...creo. A veces ya no estoy tan segura